El plátano es un ingrediente que se siente más latinoamericano que cualquiera: es esencial en la cocina del caribe y muchas personas incluso se atreven a afirmar que la define, pues así ha trascendido en el imaginario internacional, gracias al fuerte intercambio existente entre el Caribe angloparlante, Europa y América del norte.
El plátano también identifica buena parte de la cocina del Pacífico a lo largo de sus litorales desde México hasta Perú. Y sería un error afirmar que la importancia del plátano se limita a las costas, pues en los más de cinco siglos de historia en el continente americano este alimento navegó por ríos, permeó cordilleras, cruzó los Andes y se arraigó en la profundidad de la selva amazónica. ¿De dónde y cómo llegó el plátano a América? ¿Por qué se convirtió en un ingrediente emblemático de la cocina de esta región del mundo? ¿Dónde más se consume?
Plátano, banano o banana
Banano o banana, plátano, cambur, hartón, guineo, gualele y maduro son algunos de los nombres usados en Latinoamérica para referirnos a estas frutas, bien sea las que comemos frescas, o las verdes y maduras que suelen cocinarse. A lo largo de este episodio trataré de mostrar lo complicado que resulta escoger un nombre inequívoco para estas frutas y que la distinción precisa entre la fruta que cocinamos y la que comemos fresca es más compleja de lo que muchos alcanzamos a imaginar.
Para esto debo hacerles una petición: cuando yo diga plátano, traten de imaginar un gran conjunto que incluye cada uno de los sinónimos que mencioné hace unos instantes, y por favor, aporten en la cuenta de Instagram Carreta de recetas los nombres que le dan en sus países a esta fruta y que yo no mencioné, sin distinción de tamaño, color, textura, de si se come fresca o cocinada, si está madura o verde.
Las inquietudes que llevaron a Alejandra a plantear el proyecto documental «Por qué cantan las aves» comenzaron hace varios años en Bogotá.
Resistencia en el Plato y en el Canto: El Legado Afrodescendiente tras el Acuerdo de Paz
El plátano no es solo un componente básico de la dieta en el continente americano; es, fundamentalmente, un símbolo de la resistencia de las comunidades afrodescendientes. Su historia traza un mapa que une a América Latina, África y Asia, sirviendo como un nexo vital para entender las trayectorias de supervivencia y cultura de estos pueblos.
Este vínculo se profundiza al explorar la resistencia femenina y su manifestación a través de los cantares afrocolombianos. En el contexto del documental «Por qué cantan las aves», dirigido por Alejandra Quintana y Adrián Villa, el uso del plátano y la expresión artística se convierten en ventanas para observar la realidad colombiana tras la firma del acuerdo de paz con las FARC-EP. La obra propone una reflexión sobre la paz y la memoria, donde la vida cotidiana y el arte se funden para narrar la persistencia de un territorio en transformación.
La atmósfera de esta narrativa está impregnada por los sonidos de la marimba de chonta, cuya música —compuesta e interpretada por Kizú Pérez— forma parte esencial de la banda sonora de este proceso documental. Al final, el estudio de estos elementos nos permite comprender que la gastronomía y la música no son entes aislados, sino herramientas políticas y culturales que sostienen la identidad de las comunidades frente a la adversidad.
A través de la historia del plátano, los cantares de resistencia femenina y la vibración de la marimba, comprendemos que la cultura es el tejido más resistente de una sociedad. La paz no es un estado estático, sino un guiso que se cocina a fuego lento, alimentado por la voluntad de recordar y el coraje de crear. Las lecciones de las comunidades afrocolombianas nos invitan a mirar nuestras propias tradiciones con otros ojos. ¿Qué recetas guardan nuestras manos que hablen de quiénes somos? ¿Qué canciones heredadas son nuestro propio refugio contra la adversidad? En cada plato y en cada acorde, reside la posibilidad de sembrar un futuro donde la memoria sea nuestra guía más segura.
La paz, como el buen guiso, requiere tiempo, memoria y el calor de la comunidad.
Filósofa con MA en Gestión cultural. Editora de tiempo completo. Trabajo e investigo alrededor de recetarios y libros de cocina. Escribo y hago el pódcast «Carreta de recetas» un programa sobre cocina, género, política y cultura.


