La primera vez que me pregunté ¿qué comen los futbolistas en el mundial?, fue en 2007. En la televisión italiana apareció un joven con filipina blanca y sonrisa nerviosa acomodándose un gorro de cocinero, «mi chiamo Claudio Silvestri y sono il cuoco de la nazionale de calcio», tras presentarse habló de la gran responsabilidad que es darle a los futbolistas —en ese momento campeones del mundo— una alimentación «completa, justa y equilibrada».
En los segundos que duraba el anuncia Silvestri mencionó que para el desayuno les servía a los futbolistas «fruta, leche y pan con Nutella». En ese entonces me encantaba la Nutella, eso fue antes de saber que está hecha con aceite de palma que es altamente contaminante y es gran causante de deforestación mundial. El anuncio fue celebrado, criticado y parodiado.
No me volví a cuestionar qué comían los futbolistas sino hasta once años después que entrevisté a Beatriz Boullosa, quien fue la nutrióloga de la selección mexicana de futbol. Me contó que los equipos italianos viajan a cada torneo con docenas de latas de salsa para preparar pasta, kilos de pasta y hasta su propia máquina de espresso. Y hasta 2026 tampoco me volví a preguntar qué fue de Silvestri.

Movido por la curiosidad me encontré una entrevista a Matteo Pincella que en 2021 era nutriólogo de la azzurra. Según Pincella en el futbol se empezó a hablar de nutrición en la década de 1990, en Inglaterra, gracias al entrenador francés Arsene Wegner. Quizá por coincidencia o por influencia o porque lo dicho por el italiano no es del todo cierto, en 1991 el seleccionador español Javier Clemente contrató al cocinero vasco Javier Arbizu, quien se ha convertido en una leyenda por su trabajo con deportistas durante tres Juegos Olímpicos, cuatro Eurocopas y cinco mundiales de fútbol incluyendo el de 2010 en que salieron campeones.
En su recetario sobre la selección española Arbizu asegura que «la alimentación de los deportistas ha de ser equilibrada, diversa y adaptada para que integre en su composición todos los ingredientes necesarios». Ese equilibrio aplica tanto para el momento de los triunfos como para el de las derrotas. Siempre será más fácil asimilar mejor un partido perdido mientras se come un helado y por supuesto que tras dejarlo todo en la cancha, una hamburguesa con papás fritas ayuda a recuperar fuerza.
El propio Arbizu cuenta en una charla con aficionados en El País que, tras ganar la eurocopa 2008, fuerona a una pizzería y les sirvieron «unos platos de jamón buenos». Pero de manera regular durante los torneos, y en eso coinciden la mayoría de quienes se especializan en nutrición deportiva consumen muchos hidratos de carbono, particularmente pasta, ya que se digiere fácil y da mucha energía al instante. También se sirven pescados y verduras, tratando de evitar las grasas animales. Pero siempre hay casos como el del jugador alemán Kai Havertz quien se declara adicto al azúcar y en el medio tiempo de los partidos —y con permiso de su nutriólogo— come ositos de goma para reponer la energía.



La alimentación no es igual para todos. Hay temas de salud, alergias y hasta el papel que cada jugador cumple en la cancha, que deben ser tenidas en cuenta a la hora de pensar en su plan de alimentación. Por ejemplo, «el portero tiene necesidades distintas a las del delantero, nos centramos más en alimentos ricos en proteínas para él, mientras que los jugadores de campo, que tienen que correr mucho necesitan muchos más carbohidratos» asegura en su recetario Das Kochbuch Der Nationalmannschaft, Holger Stromberg quien es posible que haya sido el único cocinero con una estrella Michelin de una selección de futbol.
Pero detrás de toda esta planeación hay equipos que deben trabajar mucho y responder con rapidez. El trabajo de cocina en un mudial representa cincuenta días de jornadas sin parar, en los que se sirven hasta cinco comidas al día —contando las colaciones— para el equipo y el cuerpo técnico. A las 6 am empiezan a cocinar el desayuno y, como es de esperarse, cada quien tiene una preferencia para los huevos. Así, en un día normal se termina de servir a la última persona a las 10 am. Tras el desayuno empiezan a cocinar la comida (almuerzo) y luego aquelllo que se va a servir a la merienda que le da paso a la preparación de la cena. Todo esto teniendo en cuenta los horarios de los partidos, los cambios de sede, los días de descanso, la recuperación muscular.
Vacuna vs. la nostalgia
Cuando las personas de México salen de su país se vuelven tristes y taciturnas solo porque les faltan los chiles y la masa para las tortillas. Porque no hay nada como una «gorda» recién salida del comal con salsa bien picosa. Es tan grave este mal para la población mexicana que desde mediados del siglo pasado tiene nombre: «el síndrome del jamaicón» y se lo debemos justamente a un futbolista mexicano José «El Jamaicón» Villegas, exdefensa izquierdo de la selección mexicana de futbol.
Villegas tiene el record de campeonatos de liga con su equipo en México, pero también el de una de las mayores golizas en la historia de la selección nacional. Tras un 8-0 propinado por Inglaterra jugando fuera de México se excusó diciendo que fue por la falta de birria (un guiso enchilado de chivo) y remató: «es que extraño la comida de mi mamacita». Así, la gloria que perdió por el escarnio la compensó con la eternidad al ver su nombre usado para nombrar lo que hoy conocemos como nostalgia alimentaria, pues tenía razón, los alimentos deben ser culturalmente pertinentes. En otras palabras para competir siempre es mejor comer lo que siempre ha comido.
Boullosa, la nutrióloga de la tricolor en el mundal de Rusia 2018 confiesa que parte de la estrategia mundialista consistió en llevar veinte baúles cargados con ingredientes locales: chiles secos, mole, rajas, chipotles, frijoles de todos tipos, jícamas deshidratadas, granos de elote, y ¡obvio!, harina de maíz y una prensa para hacer tortillas.
Pero juzgar a la selección mexicana por ello es casi ridículo, pues a todas las personas, incluso a las más curtidas en viajes, nos ha dado alguna vez lo que se conoce en el mundo como «nostalgia alimentaria». Y para la muestra en la introducción de La Cocina de la Selección Nacional Española el entonces seleccionador nacional Javier Clemente le agredeció a Arbizu el haberlo hecho sentir como en casa, pues desde su llegada al equipo «mejoró nuestra calidad de vida».
Luis Nieto cocinero de la selección femenil española le contó al periódico AS que dos meses antes de la Eurocopa 2022 realizada en Inglaterra, visitó las sedes de los partidos para ver qué podía conseguir y qué le haría falta. Tras la pesquisa cargó con buen aceite de oliva, buen jamón, garbanzos, lentejas y arroz. Por su parte, Diego Iacovone, cocinero de la selección Argentina, llevó al Mundial de Qatar «alrededor de dos toneladas de carne y pollo» y un par de asadores. Lo que demuestra que el nacionalismo se lleva en la maleta y no solo en el corazón.
Los diferentes tipos de intoxicación son una preocupación permantente pues no hay manera de rendir en un deporte con la panza revuelta. Así que controlar tanto como se pueda los alimentos y los protocolos para manejarlos correctamente es muy importante: cadenas de frío, origen, frescura. Conocer las regulaciones de los diferentes países para el manejo agrario son fundamentales —los agroquímicos permitidos y la alimentación que le dan a las vacas, cerdos y pollos, por ejemplo—.
De hecho, hay deportistas que han dado positivo a esteroides solo por comer carne, incluso hay casos como el de México donde el uso para ganadería del clembuterol es ilegal, pero la falta de controles de parte de las autoridades ha provocado que varios deportista den posivo en las pruebas antidóping. Así que si el equipo de cocina no toma las precauciones del caso, una comida aparentemente inocua y nutritiva se puede convertir en la peor pesadilla de todo deportista: la descalificación.
A lo anterior se suma la llamada diarrea del viajero que ha dejado bajas en todos los deportes por jugadores que no se aguantan comer algún antojito al pasar por un puesto callejero pero también porque muchas veces, el simple cambio de agua altera la microbiota intestinal causando estragos.
Finalmente están las diferentes regulaciones alimentarias religiosas y culturales que además de prohibiciones de detreminados alimentos —la carne de cerdo o el alcohol para deportistas con fe islámica o el consumo de carne de vaca para los hinduistas, por ejemplo— incluye normas muy restrictivas para ciertos alimentos que no se pueden servir al mismo tiempo o combinar. Es decir, cocinar para deportistas de alto rendimiento es a su vez un deporte de alto rendimiento.
Tras el pitazo final de la copa del mundo 2022 los integrantes de la selección argentina y sus familiares saltaron a la cancha para festejar el triunfo ante a Francia. Las cámaras estaban sobre el capitán de la albiceleste, Lionel Messi, quien caminaba abrumado en medio de la multitud de gritos, lágrimas y abrazos, haciéndole honor a las historias que lo pintan como alguien que le cuesta socializar. Detrás de Messi, una mujer de baja estatura, pelo rubio a la que las tomas televisivas no le mostraban bien la cara ve la cara, llegó corriendo, lo empujó y luego lo jaló del brazo. Desorientado, Messi miró a todos lados y cuando la reconoció su cara se pintó con esa sonrisa de niño que también es famosa. La abrazó, mientras ella lloraba, y los medios del planeta entero llegaron a afirmar que era la mamá de Messi. Se trataba de Antonia Farías, quien es responsable de las comidas post-victoria de la selección argentina y de las celebraciones del plantel.

Con los sueldazos que ganan los jugadores como los integrantes de la albiceleste campeona y los lugares en los que han comido al rededor del mundo, se podría pensar que sus gustos gastronómicos rayan en el desborde y la sofisticación «pero también llevan dentro la esencia criolla. Mirá, no tengas dudas: la milanesa a la napolitana no te la cambian por nada» cuenta Iacovoni, quien presume que a él y a Farías les quedan tan buenas como a la mamá de cualquiera de los jugadores. Porque la milanesa napolitana no es solo un trozo de filete empanizado, con salsa de tomates, queso encima (a veces un par de huevos) y al costado las papas fritas. Es la pieza de toque de la gastronomía Argentina, si el asado representa lo social de ese país, «la milanga» —como se la conoce en lunfardo— es el corazón de la familia.
¿Qué comen los futbolistas cuando no juegan?
Toda persona dedicada al deporte de alto rendimiento sabe hoy día la importancia de mantenerse bien hidratada y cuidar su alimentación. Pero también son personas que disfrutan comer y cuando no están en competencia o tienen días de descanso pueden darse sus gustos.
Algunos de los mas comunes son el pollo o la carne asada acompañados con papas fritas. Esa es la elección de la mayoría de los jugadores argentinos o del uruguayo Luis Suárez, los ingleses Harry Kane y Joe Hart o el brasileño Neymar Jr. quién además disfruta de acompañarlo con el plato típico de su país la feijoada (arroz con frijoles y carne de cerdo).
Entrando en el terreno de lo tradicional sabemos que el peruano Paolo Guerrero es un gran degustador de ceviches, que el colombiano James Rodríguez tiene debilidad por lasarepas hechas en casa y que el sudcoreano Son Heung-min ama la comida callejera de su país. Hay ocasiones donde el platillo tradicional no es el de la propia tierra sino de alguna adoptiva como el caso del excapitán de selección española, Andrés Iniesta quien en varias ocasiones ha declarado que tras vivir en Japón su comida favorita es el sushi y la carne kobe.
El futbol es un deporte benévolo en materia de alimentación, nos explica Boullosa, pues a diferencia de otros deportes como el box o la lucha que requieren dietas muy específicas para dar el peso, el balompié les permite ciertas libertades. Por ejemplo después de cada partido les daban hot dogs, pizzas y hamburguesas.
También es frecuente que, al terminar sus carreras pofesionales, muchos deportistas de alto rendimiento estén cansados de la disciplina y el estricto régimen alimentario que debieron cumplir durante años. Restricciones que no siempre resultan buenas para la salud y menos para el estado de ánimo.

Cuando el italiano Carlo Ancelotti, seleccionador de Brasil anunció la lista definitiva de jugadores para el mundial 2026 en México-EEUU-Canada. Hubo un gran revuelo en el país que durante semanas llenó la discusión nacional, se creía que Neymar Jr. no sería convocado, a sus 34 años es visto como alguien mayor para jugar un mundial[1].
Sin embargo para las empresas Neymar Jr. sigue estando en plena forma para vender de todo en todo el mundo. Tras su confirmación la publicidad explotó. Marcas como la brasileña de alimentos congelados Canção y la bebida energizante austriaca Red Bull[2] hicieron enormes despliegues de mercadotecnia. También supimos que Neymar, no está en condiciones para jugar por una lesión y se perderá la primera ronda de la copa del mundo.
Desde semanas antes de la copa del mundo 2026, el entorno publicitario está en éxtasis, saturando al planeta con sus anuncios, algunos geniales pero la mayoría ridículos y de mal gusto. Y obvio las grandes marcas de alimentación y bebidas han desplegado campañas masivas utilizando a las estrellas que disputarán el mundial. Alimentos, muchos de ellos, que las personas encargadas de la nutrición de los equipos jamás aprobarían durante un torneo.
Destacan sobre todo las cervezas y las bebidas azucaradas, donde Pepsi y Coca-Cola se llevan la pauta publicitaria en su ya clásica batalla por definir cual es la marca favorita de bebidas de cola en el planeta. Aunque luego haya incidentes como el protagonizado por el portugués Cristiano Ronaldo quien retiró una botella de Coca-Cola de la mesa durante una conferencia de prensa y colocó una de agua. Ese día las acciones de la bebida cayerón y desde entonces decenas «analistas» han intentado explicar que «hubo otros motivos».

También llama la atención la entrada a la cancha de una nueva tendencia, las llamadas bebidas hidratantes que han ido ganando espacio a las bebidas energéticas e incluso a una fusión de ambas que son vendidas como saludables (menos azúcar, colorantes y sodio), así como la de las bebidas sin alcohol que busca conquistar a las nuevas generaciones. Incluso tras una breve busqueda de anuncios de Asia y Africa encontré varios de comida «saludable», «orgánica» y algunas marcas de cooperativas agrícolas locales.
El asunto no es tan nuevo, diferentes periodistas señalan la relación comercial, en la década de 1930, entre Billy Meredith con la marca de concentrados de jugo de carne (los famosos cubitos sazonadores) Oxo. De lo que sí existen pruebas es de la relación del brasileño Leônidas da Silva con la marca de golosinas Lacta que rebautizó su barra de chocolate como «Diamante Negro» en honor al jugador.
Aunque también existen casos involuntarios como el de la estrella belga del Manchester United, Adnan Januzaj, quien fue sorprendido en una cita comiendo pollo frito en la cadena de comida rapida Nandos, lo que se volvió viral en redes sociales y que la cadena de comida aprovechó ofreciéndole al jugador un cupón para una cena gratis en su próxima visita.
Hace un año que empecé a gestionar esta historia, mandé correos, hice peticiones pero a final nadie me contestó, salvo un cocinero latinoamericano que participó en un mundial, quién me contó que hoy día varios cocineros tienen contratos de confidencialidad con los equipos o con los jugadores que implican no hablar con la prensa para evitar «escándalos» relacionados con los «caprichos» o la «estrategia» alimentaria de las estrellas del futbol.
También busqué que había sido de Claudio Silvestri, pensando que dado que Italia —tetracampeón mundialista— hace tres mundiales que no califica, el cocinero pudo haber abierto un restaurante o al menos escrito un par de recetarios como el de Arbizu o Stromberg, pero nada, quizá decidió tomarse un largo descanso o quizá solo sabía preparar pan con Nutella.
[1] El récord de veteranía para mundiales en la selección de Brasil lo tienen Dani Alves (39 años, lateral) y Thiago Silva (38 años, defensa) quien durante el mundial del 2022 fue el capitán de la verdeamarela. El defensa Nilton Santos fue el jugador más veterano (37 años) de ese país en ganar una copa del mundo en 1962.
[2] Creada a mediados de la década de 1970 por el empresario tailandés Chaleo Yoovidhya, Red Bull se hizo mundialmente famosa luego de ser parcialmente adquirida por el mercadólogo austriaco Dietrich Mateschitz.
Bertha Fellow 2025. Periodista, corresponsal y editor especializado en América Latina. Ha colaborado con más de 40 medios en 25 países. Tiene un master en Estudios Internacionales. Se ha desempeñado como consultor de comunicación política para ONGs y organismos internacionales. Premio de periodismo Rostros de la Discriminación, 2022. Becario Balboa 2007. Director fundador de Comestible.info



