PERIODISMO Y ANÁLISIS CRÍTICO SOBRE ALIMENTACIÓN

Vacas y cambio climático

John Hogg

El manual corporativo de la industria ganadera y de productos lácteos vs. la acción climática

Este informe de la fundación Changin Markets muestra las tácticas empleadas por las grandes corporaciones de la industria ganadera y de productos lácteos para demorar, distraer y descarrilar las iniciativas que buscan transformar los sistemas alimentarios tal y como lo hicieron anteriormente las industrias tabacalera y de los combustibles fósiles.

Los sistemas alimentarios1 son responsables de alrededor de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero, de las cuales el 60% provienen de la ganadería2 que, a su vez, es la fuente más importante de emisiones de metano generadas por el ser humano.

La evidencia científica está clara: no podemos limitar el incremento de la temperatura a 1.5 grados, como estipula el Acuerdo de París, si no reducimos de forma significativa las emisiones de metano3 y el consumo de productos animales4, que se espera que aumenten. Por una parte, el sector agrícola depende de manera inequívoca de sistemas climáticos estables; y por otra, es el sector que más contribuye al cambio climático, de forma directa (a través de la contaminación procedente de los animales en forma de metano y óxido nitroso) e indirecta (como una de las mayores causas de deforestación y uso del terreno).

city skyline during night time
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Una encuesta reciente, en la que participaron más de doscientos científicos, indica que estos consideran que las emisiones producidas por la ganadería, en los países de ingresos altos y medios, deberán alcanzar su máximo para 2025, al tiempo que tendrán que reducirse mundialmente en un 50 % para 2030.5

A pesar de su negativo impacto sobre la biodiversidad y la salud humana, las grandes corporaciones de la industria ganadera y de productos lácteos, en la inmensa mayoría de los casos, no han tenido que rendir cuentas respecto a la legislación medioambiental, a pesar de su importante y negativo impacto sobre el clima.

Este estudio pone de manifiesto que la industria, en muchos casos, ha conseguido convencer a los responsables políticos del excepcionalismo agrícola, recibiendo así en su sector una serie de concesiones, exenciones y retrasos respecto a la acción contra el clima. En varios países, de hecho, la industria ha convencido a los políticos de que la política regulatoria aplicable a la agricultura ha de ser la de recompensas sin castigos.

Esto implica que no se haya realizado cambio alguno en las prácticas agrícolas, pues los cambios son opcionales, y que se perciban incentivos económicos adicionales, además de que son impensables las reformas de los cuantiosos subsidios que recibe el sector. Por desgracia, los subsidios, en gran medida, mantienen el status quo de las grandes explotaciones ganaderas y benefician a las grandes corporaciones que ocupan el centro de la cadena alimentaria (también conocidas como grandes corporaciones agrícolas o «Big Ag») y que han llevado a las pequeñas explotaciones a la bancarrota.

A fin de comprender mejor la influencia de las grandes corporaciones agrícolas, realizamos un análisis de las actuaciones de las veintidós mayores corporaciones de la industria ganadera y de productos lácteos en cuatro continentes; analizamos su compromiso voluntario con la lucha contra el cambio climático, las afirmaciones del falseo de la gestión medioambiental o «greenwashing», las inversiones en publicidad frente a soluciones con bajas emisiones de carbono y su compromiso político -que incluía donaciones políticas, reuniones con políticos y dinero gastado en grupos de presión-, así como qué narrativas impulsan, de forma directa o indirecta, a través del trabajo de las asociaciones del sector.

white smoke coming out from a building
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Analizamos también, cómo la industria se apropia de la ciencia financiando sus propios estudios, para restar importancia al impacto que tiene el sector sobre el clima y promover así sus preferencias, que en la mayoría de los casos se dan en forma de arreglos tecnológicos voluntarios. Nuestro estudio analiza en detalle las diferentes narrativas que las grandes corporaciones presentan ante los consumidores, medios de comunicación y políticos; muestra como la industria nos distrae con la cortina de humo que suponen los objetivos climáticos voluntarios, productos respetuosos con el medio ambiente e inversiones supuestamente cuantiosas en tecnologías de reducción de emisiones; mientras que entre bambalinas, movilizan importantes recursos para demorar y descarrilar la legislación medioambiental progresista.

Tácticas para demorar, distraer y descarrilar

Nuestro estudio dividió las «jugadas» de las que se sirven las grandes corporaciones de la industria ganadera y de productos lácteos (Big Meat and Dairy) en tres tipos de tácticas intencionadas: demorar, distraer y descarrilar. De hecho, amplía lo expuesto en nuestro estudio anterior sobre las «jugadas» de las grandes corporaciones de la industria del plástico (Big Plastic) publicada en el histórico informe Hablan Basura o «Trash Talking»6 publicado en 2020.

Algunas de las corporaciones y asociaciones de la industria se solapan, si bien las tácticas que se utilizan en cada sector son diferentes. Encontramos fuertes correlaciones con las tácticas negacionistas del cambio climático utilizadas por las grandes corporaciones de la industria petrolífera (Big Oil) y hacemos referencia a ellas en el estudio.

Dairy cows grazing farm

Distraer

Las grandes corporaciones de la industria ganadera y de productos lácteos (Big Meat and Dairy) son expertas en el arte de la distracción, cuando se trata de centrar la atención en algo que no sea su falta de acción climática. Una parte considerable de estas tácticas concuerda con el falseo de la gestión medioambiental o «greenwashing», dentro del cual se incluye el envasado de sus productos, que va de la mano de sus poco ambiciosos objetivos de energía neta cero.

Todo esto se incluye dentro de sus estrategias de mercadotecnia para presentar sus productos como respetuosos con el medio ambiente, naturales y parte esencial de una dieta sana. No obstante, al crear una cortina de humo «verde» respecto a la gestión ambiental sirviéndose de tácticas tan sutiles-, las corporaciones terminan produciendo un efecto placebo colectivo, haciéndonos creer que están cambiando, cuando en realidad el impacto medioambiental del sector ha aumentado.

En nuestro estudio se destaca que la industria está especialmente preocupada por las generaciones más jóvenes, que a su vez son las más preocupadas por el cambio climático y su salud; de tal forma que el público objetivo de sus engañosas campañas publicitarias es la Generación Z o Gen Z, para las que se sirven de influencers en redes sociales. Se constataron siete ejemplos de corporaciones y grupos del sector que hacen uso de las redes sociales para llegar a los jóvenes -sirviéndose de TikTok, YouTube, Instagram y otros medios-, a menudo realizando afirmaciones engañosas al presentar la carne y los productos lácteos como las opciones más saludables para los consumidores jóvenes, en países como Gran Bretaña, que ya de por sí es gran consumidora

Las tácticas utilizadas en las redes sociales también se traducen en ataques directos hacia las dietas veganas y las que utilizan proteínas alternativas; en estas campañas engañosas se dice que son alimentos ultra procesados y poco saludables, sin embargo, son campañas respaldadas por la industria ganadera y láctea. La industria recibe ayuda, en su empeño por que calen estas narrativas, de una serie de agencias publicitarias y asesores de relaciones públicas. De hecho, trabajan por lo menos con dos de las empresas líderes que ayudaron a que cristalizasen las «jugadas» de las grandes corporaciones petrolíferas y tabacaleras en el trascurso del siglo pasado. Entre estas se encuentra la empresa de relaciones públicas americana Edelman, una de las más antiguas y famosas, que recientemente alardeaba de haber conseguido que los jóvenes se decantaran por los productos lácteos, en vez de por las alternativas vegetales existentes.

Corporaciones de productos lácteos

A pesar de promover su acción por el clima, estrategias empresariales frente al cambio climático, o los objetivos de cero neto, estas corporaciones carecen de integridad. De hecho, de entre las veintidós corporaciones analizadas en este estudio, solo quince han adoptado algún tipo de objetivo climático. Se compararon dichos objetivos con el estándar proporcionado por el Grupo de expertos de la ONU, recogido dentro de la publicación «La integridad es decisiva» en el marco de la COP27, cuyo resultado reveló que ninguna de estas corporaciones cumplía con los estándares.

Danone estaba a la cabeza respecto a la integridad científica de su objetivo, ya que más o menos está alineada con no sobrepasar los 1.5 grados de incremento de temperatura mundial. Es la única corporación del sector que ha adoptado un compromiso específico de reducir sus emisiones de metano en un 30% para el 2030 y virar hacia el uso de productos vegetales. Nestlé esta tomando el rumbo adecuado, aunque lentamente. Otras corporaciones quedaban rezagadas en cuanto al nivel de ambición y su enfoque holístico, como era evidente en sus compromisos para reducir las emisiones en la cadena de suministro, incluidas las de metano.

 El resultado es que corporaciones como JBS dejan de lado sus compromisos, y adoptan iniciativas como la Iniciativa de los Objetivos Basados en la Ciencia o SBTi (por sus siglas en inglés), controvertida debido a que sus estándares son menos robustos. En realidad, en vez de invertir en verdaderos planes y marcar una trayectoria que les permita reducir sus emisiones, nuestro estudio constata que las corporaciones prefieren invertir en el tipo de ciencia que concuerde con sus intenciones.

Esto es muy evidente cuando le quitan importancia al impacto que tienen las emisiones de metano del sector. De hecho, se distinguieron dos narrativas principales algo contradictorias, ambas impulsadas por académicos financiados por la industria, para restar importancia al impacto de las emisiones de metano.

Oferta laboral de JBS en Tolleson Arizona
Tomada del sito de Facebook de JBS en Arizona https://goo.su/ReBV

La primera gira en torno a que el metano producido por el ganado forma parte del ciclo biogénico y que, por lo tanto, lo absorbe de forma natural la vegetación; teoría que convenientemente ignora el impacto de calentamiento a corto plazo de este potente gas.

La segunda se centra en la nueva métrica climática, el Potencial de Calentamiento Global o GWP* (por sus siglas en inglés), afirmando que incluso pequeñas reducciones podrían llevar al sector a conseguir la «neutralidad climática». El GWP* está siendo impulsado al menos por diez grupos de comercio y entidades afines, como mínimo en cuatro continentes y a nivel de la UE. Los académicos de la Universidad de California Davis y de la Universidad de Oxford -que han recibido financiación de la industria- también juegan un papel importante en el impulso proporcionado por la industria a esta forma de medir, y abogan por el uso de la GWP*, que debilita considerablemente los compromisos climáticos.

La tercera narrativa impulsada por fondos de la industria, que presentamos en este estudio, se centra en el potencial de reducción de emisiones existente en la agricultura regenerativa. Más de la mitad de las empresas analizadas en este informe están haciendo uso de este término para afirmar que su explotación beneficia al planeta.

Al contrario que la agroecología, la agricultura regenerativa –que emplean corporaciones como Nestlé, FrieslandCampina y Dairy Farmers of America– es un término sin definición clara y que suele apoyarse sobre fundamentos científicos dudosos que giran en torno a la capacidad de la tierra de almacenar carbono.

Sus defensores afirman que no es necesario reducir el número de cabezas de ganado, que el simple cambio de prácticas hacia el pastoreo regenerativo puede formar parte de las soluciones climáticas al compensar (en parte) las emisiones de la industria y ayudar a la naturaleza.

Se integran dentro de una iniciativa de la industria conocida como «Regenerando Juntos» (Regenerating Together) seis empresas, iniciativa que afirma estar trabajando para definir en qué consiste la agricultura regenerativa para mejorar los resultados, si bien promueve un modelo basado en los beneficios y el rendimiento que no impone límites a las emisiones de metano ni pretende reducir el número de cabezas de ganado.

Como ya lo hicieron las grandes corporaciones de la industria petrolífera (Big Oil), las grandes de la industria ganadera y de productos lácteos se aseguran de que la investigación financiada por su industria se utilice tanto para restarle importancia al impacto que el sector tiene sobre el clima, como para promover entre los políticos sus soluciones predilectas. Como mostraremos en los capítulos que siguen, estos estudios se utilizan para demorar y descarrilar la acción climática en el sector.

Demorar

Las tácticas para demorar están estrechamente ligadas a las de distracción y permiten a las corporaciones solicitarles a los gobiernos que ralenticen cierta legislación, alegando que ya están trabajando en esa dirección de forma voluntaria. Sin embargo, la realidad es algo distinta, nuestro estudio demuestra que las corporaciones invierten muchos más recursos en publicidad que en soluciones de bajo consumo en carbono.

Y a pesar de recalcar las soluciones técnicas en sus campañas de publicidad y materiales de márquetin, nuestro estudio saca a la luz que se gastan solo el 1 % de sus ingresos en investigación y desarrollo.

La cantidad real destinada a soluciones bajas en carbono es una pequeña fracción de este porcentaje, pues la mayoría de las corporaciones no desglosa a qué partidas destinan su inversión en investigación y desarrollo (I+D). De hecho, tres corporaciones se gastan más en publicidad que en investigación y desarrollo en todo su negocio y son Fonterra, Nestlé y Arla.

JBS es la única corporación que declara cuánto se gasta de forma específica en investigación y desarrollo de cara a su objetivo de cero neto, aunque invierte más en publicidad. Su gasto en iniciativas dedicadas a alcanzar el neto cero equivale a 20 millones USD (18.99 millones EUR) anuales, un 6.2% de su presupuesto anual en publicidad y marketing (294 millones EUR), aunque solo un 0.03% de sus ingresos anuales en 2022 (69 mil millones de USD o 63 mil millones de EUR).

En nuestro estudio mostramos que, en los últimos años, al menos dieciséis de las veintidós corporaciones, han hecho publicidad sobre el potencial existente en sus soluciones técnicas para reducir las emisiones, véase el uso de alimentos para animales que contienen aditivos que reducen la producción de metano. Por el contrario, solo una empresa –Danone– se ha comprometido con la acción transformadora fijando un objetivo de reducción de metano; mientras que otras siete corporaciones –entre las que se incluye Nestlé– se han comprometido a comenzar a informar y trazar un plan para reducir sus emisiones de metano.

Gases de efecto invernadero y ganado en México

La revisión de artículos científicos publicados demuestra que muchas de las soluciones técnicas que promueve la industria tienen impactos dudosos sobre la reducción de emisiones de metano, e incluso cuando algunas soluciones parecen prometedoras, las corporaciones se niegan a implantarlas a escala debido a su coste, que supone una barrera. En vez de invertir en soluciones técnicas, que tanto promocionan en sus campañas publicitarias, solicitan más fondos públicos para financiar su uso.

Respecto a la transición a dietas más ricas en vegetales, concluimos que hay una evidente falta de actuación por su parte. La ciencia demuestra claramente que se requieren cambios sustanciales en la forma de producir alimentos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, pues un cambio en la dieta brinda oportunidades significativas de reducción de emisiones.

Un estudio reveló que el cambio en la dieta podría reducir las emisiones de CO2 en 3.10 Gt de CO2 cada año. Dicha reducción podría duplicarse e incluso sobrepasarla llegando a 6.22 Gt de CO2 equivalente, si las tierras liberadas se destinasen a extraer carbono.7 No obstante, nuestro estudio demuestra que, aunque ciertas corporaciones están invirtiendo en fuentes de proteínas alternativas, esto es con miras a ampliar este mercado adicional y no como parte de la transición hacia el consumo de productos vegetales y consumo de productos animales de mejor calidad.

Una de las tácticas empleadas es vender el crecimiento de sus productos cárnicos y lácteos bajo la bandera de ser una corporación «diversificada» en lo que respecta a sus alimentos y proteínas. Esto nos recuerda a las estrategias utilizadas por los gigantes del petróleo y gas como BP o TotalEnergies, que se han publicitado como corporaciones energéticas diversificadas, mientras que seguían invirtiendo casi todo su rendimiento en petróleo y gas.

Descarrillar

En efecto, son las tácticas más agresivas de todas, en nuestro estudio revelamos cómo se han desarrollado en las dos regiones productoras de ganado más importantes : Estados Unidos y la Unión Europea. Las tácticas que tienen como objetivo descarrilar conllevan el gasto de millones destinados a donaciones políticas e incidencia directa e indirecta a través de grupos industriales, para asegurar que se ejerce influencia en la industria y que se consigue el mayor nivel de acceso posible.

drone shot of a plant farm
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En el informe se presentan casos de conflictos de interés en los cuales los políticos electos se benefician de subvenciones agrícolas derivadas de políticas que supuestamente han de reformar. Además aportamos ejemplos de puertas giratorias, donde los expertos políticos clave provienen de la industria en cuestión, volviendo a ella una vez que dejan su cargo público.

Quizá el mayor ejemplo de puertas giratorias sea Tom Vilsack quien fue secretario de agricultura en los gobiernos de Barack Obama y Joe Biden. Previo a esto Vilsack trabajó como presidente del Consejo de Exportación de Productos Lácteos de Estados Unidos. Firme partidario de la acción voluntaria, ha supervisado grandes dádivas a la industria en forma de incentivos y subsidios, incluso en biodigestores de metano, al tiempo que niega que sea necesario reducir la producción ganadera en su país.

Esto afianza aún más los intereses de las poderosas corporaciones agrícolas al más alto nivel político, que tiene como resultado que el sector fije su propia agenda política, y se traduce en una política de recompensas sin castigos respecto a las emisiones derivadas de la agricultura.

El trato especial que recibe esta industria contaminante se ve reflejado en la Ley de la Reducción de la Inflación (Inflation Reduction Act, IRA) promovida por el gobierno de EE.UU como «la mayor inversión para reducir la contaminación por carbono en la historia de los Estados Unidos». Aunque cuando se trata de mitigar el impacto que tienen la industria cárnica y láctea, en especial en lo que respecta a las emisiones de metano, esta ley hace aguas, pues no requiere compromisos para demostrar las reducciones reales en las emisiones.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos o USDA (por sus siglas en inglés) ya financia con casi 20 mil millones de USD la reducción de gases de efecto invernadero derivados de la agricultura (gran cantidad de los fondos está destinada a soluciones técnicas, como son los biodigestores o aditivos para la alimentación animal), sin embargo, solo estudiará los posibles beneficios climáticos en 2024.

De la mano de todas estas recompensas, en un ataque preventivo para evitar la legislación respecto al metano, los senadores y congresistas financiados por la industria de ambos partidos políticos, llegaron a proponer enmiendas para prohibir completamente que hubiera que informar sobre las emisiones de carbono derivadas de las explotaciones ganaderas.

En la Unión Europea, la presión política ejercida por las explotaciones agrícolas diezmó el Pacto Verde o Green Deal, cuyo objetivo inicial fue el de transformar la economía europea para producir emisiones cero netas para el 2050. Una de las partes clave del Pacto Verde era la estrategia Del Campo al Plato o Farm to Fork, que prometía propiciar «un sistema agrícola más sano y verde», reduciendo así de forma significativa el uso de pesticidas y fertilizantes.

Dicha estrategia reconocía que la transición hacia «una dieta más vegetal y menos dependiente de la carne roja y procesada» reduciría el impacto de los sistemas alimentarios8 y se prometió nueva legislación junto con la revisión de las políticas existentes. En este estudio se analizan once iniciativas de políticas generadas a raíz del Pacto Verde, mostrando como la gran mayoría o bien se fueron debilitando o bien fueron completamente eliminadas. Las repercusiones de esta situación van mucho más allá de la legislatura actual, ya que el poderoso grupo de incidencia política CopaCogeca también consiguió eliminar del objetivo a largo plazo para el 2040 respecto a la obligación de reducir las emisiones de la industria agrícola en un 30%.

Durante décadas la industria láctea nos ha vendido «vacas felices», lo cierto es que muchas de las prácticas nos harían reconsiderar si queremos ese vaso de leche.
Durante décadas la industria láctea nos ha vendido «vacas felices», lo cierto es que muchas de las prácticas nos harían reconsiderar si queremos ese vaso de leche.

Nuestro estudio reveló que entre todos ellos, o sea, las veintidós corporaciones ganaderas y de productos lácteos y los veinticinco grupos de comercio a los que pertenecen, habían tenido más de 600 reuniones de alto nivel con la Comisión Europea (comisarios, sus gabinetes y sus directores generales) desde noviembre de 2014. Además, contrataron consultoras especialistas en relaciones públicas, se sirvieron de ONG dominadas por el sector y crearon nuevos grupos, como el European Livestock Voice (similar a Somos Ganadería en España), que estaba detrás de varias campañas de desinformación cuyo cometido era descarrilar la legislación e impulsar los objetivos de la industria. Para más burla, de entre todas las corporaciones, solo siete declaran sus esfuerzos de cabildeo en el Registro de Transparencia de la UE, empleando a dieciséis personas para ejercer presión política o lobbying y declarando un gasto anual de entre 1.8 y 2.4 millones de euros cada año, destinado a ejercer presión sobre las instituciones de la UE.

Lo anterior demuestra que la presión política indirecta –a través de grupos de comercio a los que pertenecen las grandes corporaciones ganaderas y de productos lácteos– es una táctica muy común, pues en conjunto estos grupos gastaron entre 9.35 y 11.54  millones de euros en cabildeo por año a nivel nacional. Dichas cifras públicas son la punta del iceberg en cuanto a influencia, ya que las corporaciones se sirven de numerosas empresas especialistas en asuntos públicos y grupos de presión a nivel nacional.

El bloqueo de las medidas para reducir el metano agrícola ha sido uno de los objetivos específicos de estos grupos de presión; con la ayuda de científicos financiados por la industria, los miembros de los grupos de presión presentan las emisiones de metano como parte del ciclo biogénico, promoviendo en diversas consultas y reuniones públicas la métrica GWP, más favorable para la industria.

Equipment inside dairy in Utah
Equipo dentro de una planta industrializadora de leche en Estados Unidos. U.S. Department of Agriculture is licensed under CC-CC0 1.0

Nuestro estudio revela ciertas tácticas utilizadas para bloquear cualquier medida pensada para regular el metano en la UE. En el caso de Copa-Cogeca y la Asociación Europea de Industrias Lácteas o EDA, el cabildeo se centró en el argumento de que la reducción de las emisiones de metano estaría sujeta a doble legislación. Se hizo uso de esta táctica en respuesta a la directiva sobre Límites Nacionales de Emisión o LNE, Legislación sobre el reparto de esfuerzos y la Directiva de Emisiones Industriales.

La resultante es que ninguna de estas medidas regula el metano derivado de la producción agrícola y el alarmismo sobre la doble legislación se utilizó para acabar con una legislación que hubiera sido exitosa. El documento interno de la EDA respecto al «Sector lácteo y el Pacto Verde» incluso llega a indicar que: «Respecto al aire limpio, los objetivos relacionados con el amoniaco del LNE todavía están implantándose [menos mal que los objetivos de reducción del metano se eliminaron del acuerdo, puede ser que tengamos que cerciorarnos de que no vuelvan a incluirse de nuevo]».9

Los Nuevos Mercaderes de la Duda

Nuestro estudio constata el poder que ostentan los grandes grupos de presión agrícola y de productos lácteos, que luchan en todo el mundo para mantener el status quo, bloqueando el potencial con el que cuenta la acción climática, o sea el potencial existente en los cambios de dieta y el uso de proteínas alternativas.

Si bien sus tácticas recuerdan a las de las grandes corporaciones petrolíferas, ahora ampliamente desacreditadas por hacer mella en los intereses públicos, la influencia de las grandes corporaciones agrícolas y de productos lácteos sigue pasando desapercibida y sigue beneficiándose del excepcionalismo agrícola.

En Estados Unidos los productos alimentarios de origen animal reciben 800 veces más fondos públicos y 190 veces más dinero de los grupos de presión que los productos alternativos.10 En la Unión Europea los productos alimentarios de origen animal reciben 1 200 veces más fondos públicos y 3 veces más dinero de los grupos de presión.11

Las proteínas alternativas suponen una tecnología prometedora, sin embargo, reciben una ínfima parte de las inversiones dirigidas a otros sectores, lo que impide el progreso hacia soluciones climáticas en el sector alimentario.

Mercaderes de la duda portada

Un informe publicado por el Boston Consulting Group apunta que, por cada dólar invertido, las proteínas vegetales permiten el mayor ahorro de CO2 de todos los sectores y ya cuentan con «interés por parte de los consumidores». Las tendencias de los mercados también demuestran que existe «mucho apetito» o mercado para los alimentos vegetales.

En 2022 una encuesta realizada en treinta y un países concluyó que: un 44 % del promedio mundial de consumidores «con mucha probabilidad consumirían menos carne o la sustituirían por otras alternativas para limitar su contribución al cambio climático».12 La generación millennial es también más proclive a intentar no comer carne,13 de hecho el 22 % de la población mundial es vegetariana;14 ciertamente, las iniciativas como el enero vegano o Veganuary cada vez tienen mejor acogida, de hecho aproximadamente 25 millones de personas se unieron a ella en 2024.15

La ciencia climática está muy clara: lo que hagamos esta década marcará las temperaturas y el mundo en el que vivamos en las décadas venideras. El sector ganadero es por una parte una fuente muy importante de emisiones de gases de efecto invernadero, y a la par, especialmente vulnerable frente al impacto del cambio climático, que ya afecta a granjas y personas de a pie de todo el mundo.

Los estudios muestran que conforme aumenten las temperaturas, el impacto climático no hará sino empeorar; esto tiene importantes repercusiones económicas para el sector y va ligado a posibles consecuencias catastróficas relacionadas con la seguridad alimentaria en el mundo entero, haciendo mella sobre todo en las poblaciones más vulnerables. Dado que la industria lucha para evitar la reducción de las cabezas de ganado y la transición a dietas más saludables y basadas en alimentos vegetales, hemos de actuar con urgencia para regular la industria, reducir las emisiones e invertir en alternativas; pues al igual que se hace un escrutinio público de las grandes corporaciones tabacaleras y petrolíferas.

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  1. Por motivos de estilo editorial este texto ha sido adaptado de su versión original. https://changingmarkets.org/resumen-ejecutivo-los-nuevos-mercaderes-de-la-duda-mexico/ ↩︎
  2. Charles, K. (2021) Las emisiones de la producción de alimentos suponen más de un tercio del total mundial (Food production emissions make up more than a third of global total), New Scientist, 30 septiembre 2021. Disponible [EN LÍNEA]: https://www.newscientist.com/article/2290068- food-production-emissions-make-up-more-than-a-third-of-global-total/
    ↩︎
  3. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Coalición Clima y Aire Limpio (2021) Evaluación Global de Metano: Beneficios y Costos de la Mitigación de las Emisiones de Metano (Methane Assessment: Benefits and Costs of Mitigating Methane Emissions), Nairobi: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, disponible [EN LÍNEA]: https://wedocs.unep.org/bitstream/handle/20.500.11822/35917/ GMA_ES.pdf ↩︎
  4. Clark, M. et al. «Las emisiones del sistema alimentario mundial podrían impedir alcanzar los objetivos de 1,5° y 2°C de cambio climático », Science (2020); 370: 705–708. https://www.science.org/doi/10.1126/science.aba7357 ↩︎
  5. McCormick, B. Jr Programa de Derecho y Política Animal Facultad de Derecho de Harvard (Animal Law & Policy Program Harvard Law School) (2024) Noticias: Los científicos del clima y la agricultura dejan las cosas claras: las emisiones del sector ganadero deben disminuir un 50% esta década y algunos países deben hacer más que otros, 12 de marzo de 2024. Disponible [EN LÍNEA]: https://animal.law.harvard.edu/news-article/ paris-compliant-livestock-report/ ↩︎
  6. Fundación Changing Markets Foundation (2020): Hablando de Residuos: Las “jugadas” corporativas sobre las soluciones falsas al la cŕisis del plástico (Talking Trash:The corporate playbook of false solutions to the plastic crisis), [EN LÍNEA] disponible en: https://changingmarkets.org/ report/talking-trash-the-corporate-playbook-of-false-solutions-to-the-plastic-crisis/ ↩︎
  7. Michael Clark et al. «Las emisiones del sistema alimentario mundial podrían impedir alcanzar los objetivos de 1,5 °C y 2 °C de cambio climático», Science (2020); 370: 705–708. https://www.science.org/doi/10.1126/science.aba7357 ↩︎
  8. Comisión Europea (2020) Estrategia «del campo al plato»: Por un sistema alimentario justo, sano y respetuoso con el medio ambiente (Farm to Fork Strategy: For a fair, healthy and environmentally-friendly food system). Disponible [EN LÍNEA]: https://food.ec.europa.eu/system/ files/2020-05/f2f_action-plan_2020_strategy-info_en.pdf ↩︎
  9. Asociación Europea de Industrias Lácteas (EDA), El Sector lácteo y el Pacto Verde (The Dairy Sector and the Green Deal), documento interno, 2019. Disponible en: http://www.euromilk.org/fileadmin/user_upload/Public_Documents/EDA_Position_papers_-_Fact_Sheets/Sustainability/ EDA_Paper_-_Green_Deal__communication__-_Dec._2019.pdf ↩︎
  10. Vallone, S. Lambin, E.F. (2023) Las políticas públicas y los intereses creados preservan el status quo de la ganadería a expensas de los análogos de los productos animales (Public policies and vested interests preserve the animal farming status quo at the expense of animal product analogs) https://www.cell.com/action/showPdf?pii=S2590-3322(23)00347-0 ↩︎
  11. Vallone, S. Lambin, E.F. (2023) Las políticas públicas y los intereses creados preservan el status quo de la ganadería a expensas de los análogos de los productos animales https://www.cell.com/action/showPdf?pii=S2590-3322(23)00347-0 ↩︎
  12. Statista (2022) Porcentaje de consumidores que probablemente comerán menos carne o la sustituirán por alternativas para limitar su contribución al cambio climático en países seleccionados de todo el mundo en 2022, disponible [ENLÍNEA]: https://www.statista.com/statistics/1310155/consumers-trying-to-reduce-meat-consumption-due-to-meat-impact-on-climate/ ↩︎
  13. Great Green Wall (2024) Estadísticas vegetarianas de 2024, hechos y datos sorprendentes (Vegetarian statistics 2024, surprising facts & data) disponible [ENLÍNEA]: https://www.greatgreenwall.org/supplements/vegetarian-statistics/#:~:text=Over%201.5%20Billion%20people%20 worldwide,vegetarian%20because%20of%20economic%20reasons. ↩︎
  14. World Animal Foundation (2024) Cambian las actitudes hacia el consumo de carne: comprender las estadísticas vegetarianas (Shifting attitudes towards meat consumption: understanding vegetarian statistics), disponible [ENLÍNEA]: https://worldanimalfoundation.org/advocate/ vegetarian-statistics/ ↩︎
  15. World Animal Foundation (2024) Cambian las actitudes hacia el consumo de carne: comprender las estadísticas vegetarianas (Shifting attitudes towards meat consumption: understanding vegetarian statistics), disponible [ENLÍNEA]: https://worldanimalfoundation.org/advocate/ vegetarian-statistics/ ↩︎

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