«Cuando nació mi hijo ni siquiera me preguntaron, se lo llevaron a los cuneros y le metieron la fórmula», recuerda indignada la nutrióloga mexicana Itzel Castillo. Este no es un caso aislado. De acuerdo con las estadísticas, «cerca del 100% de las mujeres inician la lactancia materna. Eso significa que las mujeres en general deciden amamantar, saben y quieren hacerlo» señala la investigadora Anabelle Bonvecchio. A pesar de ello solo el 55% de bebés en América Latina y el Caribe se benefician de la lactancia materna en la primera hora de nacimiento.1

Las cifras en esta materia son poco alentadoras. Las metas del objetivo global de nutrición 2030 propuestas por la Asamblea Mundial de la Salud aspiran a lograr un 70% de lactancia materna exclusiva en bebés menores de seis meses y 60% de lactancia materna continuada a los dos años de vida. Sin embargo, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de México, la lactancia materna exclusiva es de apenas 33.6% mientras que la lactancia materna continuada a los dos años es de 43%.
Entrevistada durante el 9° Foro Nacional de Lactancia Materna realizado en Ciudad de México, Mireya Vilar Compte —profesora especializada en nutrición de la Universidad de Montclair— considera que si la mayor parte de las mujeres quieren amamantar pero solo una tercera parte lo logra, la culpa no es de las mujeres sino un «fracaso social en no apoyarlas para amamantar» y en no crear las condiciones para que puedan hacerlo. Por ejemplo, señala la también consultora del Banco Mundial, «podemos ver anuncios de Wonderbra sin que nos produzca ningún rechazo, pero si una mamá amamanta en público entonces hay que cubrirla».2

De acuerdo con un grupo de especialistas3 —entre las que se encuentra Anabelle Bonvechio, directora de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública en México— el entorno laboral y social-familiar está lleno de barreras para la lactancia. Según la investigación, las mujeres con un empleo remunerado son quienes menos pueden amamantar, lo que se agrava teniendo en cuenta que en México la licencia de maternidad pagada es de apenas doce semanas —una de las más bajas en el continente—.
Mención aparte merece la escasa regulación para la comercialización agresiva de fórmulas comerciales infantiles, a pesar de que desde 1981 existe el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y de que se tratan de alimentos ultraprocesados4 que tienen costos sustanciales para la salud5, la economía y el ambiente.
Barreras a la lactancia
De acuerdo con diversos estudios, a corto plazo, la lactancia materna «disminuye el riesgo de enfermar y morir durante los primeros meses de vida y ayuda al crecimiento y desarrollo óptimo del infante. A largo plazo, en niños/as reduce el sobrepeso y la obesidad, mientras que en la madre disminuye el intervalo intergenésico, el riesgo de cáncer de mama y de ovario, y de diabetes tipo dos, entre otros beneficios a la salud». 6
Estos beneficios señalan a la leche materna como un alimento ideal y casi imposible de sustituir. Es un alimento que —salvo pocas excepciones médicas— toda persona gestante está en capacidad biológica de producir y cuyo proceso inicia una vez que se desprende la placenta, con el llamado calostro.
Sin embargo, amamantar está lejos de ser fácil o intuitivo. Y ese es un gran mito que genera ansiedad y frustración en muchas mamás, porque la realidad es que amamantar es un proceso que requiere acompañamiento y asesoría, no solo en cuanto a técnica sino también en la parte emocional. Y ahí es donde los servicios de salud deben intervenir con asesorías profesionales y bien informadas.
De esa creencia de que amamantar es sencillo y basta con dirigir al bebé a la mama se derivan una serie de carencias informativas en las que las madres —sobre todo primerizas— experimentan un proceso de «vergüenza por no saber amamantar», cuenta Argelia Rojas, médica especializada en lactancia y cuidados infantiles, madre y líder en México de la Liga de la Leche. Rojas también señala que es común que piensen que las van a juzgar y a considerar «malas madres», o que lleguen a pensar que no puedan amamantar por algún motivo y en general «que nosotras somos las que estamos mal. Pero nunca se nos ocurre que como mamá primeriza necesito apoyo».

Así que no son las madres las que fallan, sino la sociedad y las instituciones de salud, pues como señala Sonia Hernández, académica de la Universidad Iberoamericana en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad, el generar entornos más amigables con la lactancia «es una labor multisectorial en la que tenemos que colaborar todos desde los diferentes sectores, es muy importante el compromiso del Estado para generar las políticas y los programas que ayuden a mitigar estas barreras a las que se enfrentan las mujeres».
Y es que, por poner un ejemplo, en las comunidades rurales de los altos de Chiapas los temas de educación de la lactancia, se los dejan a los hombres, sobre todo a los jóvenes que están haciendo el servicio social o a los pasantes de enfermería, nos cuenta Patricia Torres, Coordinadora de Nutrición Materno Infantil en Chiapas, The Hunger Project México. Y es evidente que puede ser vergonzante para las mujeres que sea un hombre quien les explique cómo amamantar y les indique, por ejemplo, cómo tienen que manejar sus senos, sin contar temas como la violencia obstétrica o que más allá del conocimiento académico, un varón nunca tendrá el conocimiento práctico a partir de su propia experiencia corporal.
Otro elemento que fomenta el abandono de la lactancia y que se puede ver en los foros sobre el tema en redes sociales o al analizar los datos de las búsquedas en internet, es el tema del dolor. A decir de expertas como Argelia Rojas, se ha naturalizado que amamantar puede y hasta debe ser doloroso, cuando esto no es así. «El dolor sirve para indicarnos que algo está mal y cambiarlo, no para normalizarlo», señala la especialista.
Las fórmulas industriales
«Durante décadas, la industria comercial de fórmulas lácteas ha utilizado estrategias de márketing solapadas, diseñadas para aprovecharse de los miedos y preocupaciones de los padres, y así convertir la alimentación de lactantes y niños pequeños en un negocio multimillonario que genera unos ingresos de unos US $55,000 millones cada año» señala la revista médica The Lancet al inicio de su dossier del 2023 sobre el tema.

Creadas en 1865 por Justus Von Liebig, las fórmulas comerciales infantiles fueron promocionadas desde el inicio como sustitutos de la leche materna e incluso calificadas por la ciencia de ese entonces como superiores a esta. Este posicionamiento contó con el apoyo de los sistemas de salud en todo el mundo. Cuando en realidad la fórmula infantil está compuesta principalmente de lactosa, leche descremada deshidratada y aceite vegetal refinado7. Mientras que la leche materna, contiene cientos de substancias entre las que se incluyen anticuerpos.
Para la década de 1920 surgieron la mayoría de las empresas que hoy son líderes en el mercado, extendiendo sus operaciones a todo el mundo. De acuerdo con The Lancet, las empresas Nestlé, Danone, Reckitt, Mead Johnson, Abbott, Friesland Campina y Feihe dominan el mercado global actual y controlaban colectivamente el 60% de las ventas de fórmulas comerciales infantiles hasta 2021. Su impacto está medido: por cada kilo de leche artificial vendida la lactancia materna se reduce 1,9%.

Hace ya cincuenta años, en 1974, se publicó el informe titulado «The baby killer. A War on Want investigation into the promotion and sale of powdered baby milks in the third world» de Mike Muller. A grandes rasgos, su investigación señala que las leches artificiales están llevando a la muerte a las niñas y niños del Sur Global, mientras que muchos de quienes sobreviven caen en un círculo vicioso de malnutrición y enfermedad que dejarán secuelas físicas e intelectuales a largo plazo que incluso puede ser de por vida.
Uno de los principales riesgos se origina con la preparación, ya que las infancias tienen un sistema inmune en formación y si el recipiente, el agua o la misma fórmula están contaminadas, puede ser mortal8. Por otro lado, las fórmulas comerciales contienen aditivos como el hierro o el ácido fólico que pueden ser potencialmente peligrosos, porque el estómago y el cuerpo de las infancias todavía no están preparadas para recibirlas o, al menos, no en esas dosis. Además tienen el doble de cantidad de proteína que la leche materna y exceso de azúcares —incluyendo, en algunos casos, jarabe de maíz de alta fructuosa—, esto fomenta la acumulación de grasa y la resistencia a la insulina.9
Es por estos motivos que se recomienda limitar el uso de las fórmulas a los casos en que son verdaderamente necesarios, por ejemplo cuando la madre tiene VIH o alguna enfermedad que contraindique la lactancia materna10. También cuando el bebé tenga intolerancia a la leche materna.
Como mencioné antes, en 1981 se creó el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna cuyos puntos centrales prohíbe la publicidad de fórmulas comerciales infantiles, la distribución de muestras gratuitas a las madres, su promoción en instalaciones de salud u ofrecer regalos o muestras personales a trabajadores de la salud (profesionales de la medicina, auxiliares, promotores).
También se sanciona el empleo de personal de enfermería contratado por las empresas de alimentos para inducir a las madres a usar las fórmulas, en especial porque este tipo de «sugerencia» ocurre en lugares considerados seguros para las madres: consultorios pediátricos, salas de espera de centros de salud y tamizaje, centros comunitarios y jardines infantiles. Así, aunque se ha «limitado» a la industria, sus ganancias siguen en aumento, pasando de US$1,5 mil millones en 1978 a US$55,6 mil millones en 2019. ¿Cómo explicar este fenómeno?
«Las empresas que producen las fórmulas tienen mucho poder para hacer lobby para que se bloqueen políticas o para favorecer a sus productos. Somos David contra Goliat, ellos invierten millones y millones de dólares, entonces es muy difícil contrarrestar todo este poder económico, político e incluso social» señala Sonia Hernández, quien asegura que la única arma que se tiene es fortalecer las legislaciones nacionales y tratar de que se cumplan.
Algo que, aunque deseable por todas las especialistas consultadas y recomendado en los artículos revisados para este trabajo, se ve lejano. De acuerdo con un reporte de la Organización Mundial de la Salud, hasta 2022 en América Latina y el Caribe solo Brasil y Panamá «cuentan con medidas legales sustanciales apegadas al Código». Aunque reconoce que un puñado de países, han avanzado en diversas medidas, sobre todo en lo relativo a la publicidad y su distribución en centros de salud. Por citar un ejemplo, en México, la norma obliga a que los envases de fórmula indiquen que la leche materna es superior o bien que no puede ser duplicada industrialmente.
Crear las condiciones
En su libro «Capitalismo Caníbal», Nacy Fraser señala cómo la ideología liberal del sistema capitalista financiarizado ha planteado nuevos dilemas para las mujeres, al demandarles ser productivas y reproductivas al mismo tiempo en un escenario donde se redujeron los salarios y se aumentó la carga horaria. Sin licencias pagadas ni obligatorias de maternidad y donde, como en el caso de los Estados Unidos, el amamantar se ha «modificado hasta el límite de lo irreconocible» haciendo que proliferen los sacaleches de alta tecnología, exprimiendo a la madre, para que luego la niñera —proveniente de un nivel socioeconómico inferior y generando cadenas de precariedad— pueda darle el biberón.

En México y el resto de América Latina el escenario puede no ser tan extremo en ese sentido, pero tampoco es muy distinto. Según explica la doctora en nutrición Sonia Hernández, hay diferentes casos: uno son las mujeres que necesitan trabajar por ser cabeza de familia, luego aquellas cuyo ingreso es indispensable para complementar el gasto y finalmente aquellas que desean desarrollarse profesionalmente.
El tema es que para ninguno de estos grupos existen ambientes para promover y proteger la lactancia. En diversas investigaciones realizadas por la Universidad Iberoamericana (México) –explica la PhD. Hernández–, descubrieron que la población trabajadora tiene la idea de que la lactancia es un tema que se trata en privado y que los centros de trabajo no son lugares para hablar de eso. Como todo prejuicio este sirve para justificar y mantener una situación de desigualdad, si tomamos en cuenta que quienes están en posiciones de poder lo comparten o se benefician de mantenerlo, el problema se perpetúa.
Para algunas personas la solución son los lactarios o espacios exclusivos para que las mujeres puedan amamantar en privado. Sin embargo, también tienen críticas. Hay quienes señalan que estos espacios resultan segregacionistas cuando se convierten en el único lugar para poder hacerlo, «son útiles, pero no son la panacea» dice Anabelle Bonvechio y agrega «más bien hay que desmitificar ese tema de que la mujer no pueda mostrar las mamas en público».
Patricia Torres dice que entre los pueblos originarios y en las zonas rurales la lactancia materna tiene mayor preevalencia11, pero matiza: «no hay una una concepción informada de la lactancia, no es una actividad o no es una acción elegida, sino más bien impuesta». Para esta nutrióloga las circunstancias de su trabajo son totalmente diferentes a las de sus compañeras en las ciudades, aunque varios de los problemas son los mismos, la falta de condiciones para la lactancia, pero sobre todo de información veraz para que las madres puedan tomar decisiones. «Nosotras tratamos de escucharlas y hacerles sentir que no es una obligación sino parte de un proceso y que en algún momento o en otra circunstancia, podrían elegir: no hacerlo o hacerlo» cuenta Torres.

Al ritmo actual de aumento en la lactancia materna, para el 2030 solo se llegará al 42.5% de prevalencia, a decir del estudio encabezado por González Castell, sin embargo, se podría alcanzar la meta del 70%, si se implementan acciones como extender la licencia de maternidad pagada de doce a veinticuatro semanas en el sector formal, contar con asesoría nutricional en materia de lactancia materna en clínicas y hospitales, así como ser mas estrictos con la implementación del Código y la vigilancia de su cumplimiento.
- https://www.paho.org/es/temas/lactancia-materna-alimentacion-complementaria
↩︎ - En su libro A complex delight: The secularization of the breast, Margareth Miles escribe: «en 1350, el seno era un símbolo religioso; alrededor de 1750 fue erotizado y medicalizado», sin embargo fue en el siglo XVI cuando la desnudez se volvió oficialmente lasciva en occidente, como quedó plasmado en el Concilio de Trento. Por su parte Marlyn Yalom en su clásico «Historia del Pecho» apunta a las teorías de Freud como las desencadenantes de la erotización total del seno, mientras que la «potente fuerza del capitalismo se ha abalanzado sobre el pecho femenino como objeto capaz de producir beneficios», desde lencería, pornografía, operaciones estéticas, cremas y demás productos.
↩︎ - González-Castell LD, Unar-Munguía M, Bonvecchio-Arenas A, Rivera-Pasquel M, Lozada-Tequeanes AL, Ramírez-Silva CI, Álvarez-Peña IJ, Cobo-Armijo F, Rivera-Dommarco J. Lactancia materna. Salud Publica Mex. 22 de agosto de 2024: https://www.medigraphic.com/pdfs/salpubmex/sal-2024/sal244q.pdf
↩︎ - https://www.thelancet.com/pb-assets/Lancet/stories/series/The-Lancet-2023-Series-on-Breastfeeding/2023_The_Lancet_Serie_2-1706617759177.pdf
↩︎ - Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect Victora, Cesar G, et al. The Lancet, Volume 387, Issue 10017, 475 – 490
↩︎ - González-Castell LD, et al. Op cit. ↩︎
- https://www.westonaprice.org/las-formulas-infantiles-el-gran-error-de-intentar-reemplazar-a-la-leche-materna/#gsc.tab=0 ↩︎
- https://www.fda.gov/food/buy-store-serve-safe-food/manipulacion-segura-de-la-leche-de-formula-infantil-lo-que-necesita-saber ↩︎
- https://www.westonaprice.org/las-formulas-infantiles-el-gran-error-de-intentar-reemplazar-a-la-leche-materna/ ↩︎
- https://www.imss.gob.mx/_maternidad2/eres-mama/lactancia-formula ↩︎
- De acuerdo con las estadísticas disponibles, la mitad de las mujeres en el medio rural continúa amamantando al año en comparación con el medio urbano. ↩︎
Bertha Fellow 2025. Periodista, corresponsal y editor especializado en América Latina. Ha colaborado con más de 40 medios en 25 países. Tiene un master en Estudios Internacionales. Se ha desempeñado como consultor de comunicación política para ONGs y organismos internacionales. Premio de periodismo Rostros de la Discriminación, 2022. Becario Balboa 2007. Director fundador de Comestible.info


