
Parcelas de ajonjolí. Una diáspora en veintiún movimientos
¿Qué nos dicen las semillas de ajonjolí sobre la diáspora africana y su relación con el ambiente? ¿Cómo sabe un historiador por dónde empezar? Es un asunto de entender el proceso.

¿Qué nos dicen las semillas de ajonjolí sobre la diáspora africana y su relación con el ambiente? ¿Cómo sabe un historiador por dónde empezar? Es un asunto de entender el proceso.

El campo es un lugar de soluciones y las mujeres rurales tienen mucho para aportar a la actual crisis alimentaria y climática. En Ventaquemada, tierra de papa, la resistencia a la agroindustria también es un camino para pensar un futuro solidario en el que se pueda garantizar la soberanía alimentaria y sostener los vínculos con el territorio.

El cambio climático golpea con fuerza la agricultura a pequeña escala de los Andes peruanos. Entre heladas más intensas y sequías prolongadas, ven cómo sus cultivos se pierden y su ganado se debilita. Aunque producen el 70 % de los alimentos del país, enfrentan pobreza, precios injustos y un futuro cada vez más incierto.

El humo de los incendios presente en una decena de provincias de Argentina tiene como responsables a los empresarios de monocultivos y ganaderos. Así lo denuncian organizaciones e investigadores de Brasil, Bolivia y Paraguay. Las consecuencias del corrimiento de la frontera agropecuaria y el rol cómplice, por acción u omisión, de los gobiernos.

El creciente auge del mezcal y los destilados de agave ha generado una enorme presión sobre el campo mexicano y las comunidades agaveras. Además, ha traído nuevos competidores que basan sus prácticas en una peculiar modalidad de saqueo que podría considerarse biopiratería.

La crisis climática pasó de ser una idea remota a una cruel realidad. A pesar de que con la agroecología se tienen herramientas poderosas para hacerle frente, la agroindustria se ha encargado de desestimar los conocimientos campesinos y monopolizar la inversión en el campo.

Las plantaciones de palma aceitera avanzan a pasos agigantados por América Latina, trayendo consigo expulsión de comunidades de sus territorios, deforestación, violencia y pobreza.

Nestlé es la principal empresa de la industria del café a nivel mundial. Ahora, el grupo suizo también quiere ser líder del sector desde el punto de vista ético: según promete, a partir de 2025, el 100 % de su producción deberá ser “responsable”. Sin embargo, la empresa aplica una política de compras despiadada, sobre todo en su café soluble, el “Nescafé”. El precio lo pagan los agricultores, como demuestra esta investigación en la región cafetalera del Soconusco, al sur de México, donde al llegar, nos encontramos con airadas protestas contra la empresa.

Son ellas las que, desde sus cocinas, resguardan un legado ancestral para nutrir a sus familias y, desde el campo, resisten a prácticas industriales transgénicas que enferman la tierra y lo que produce. Son mujeres de maíz, promoviendo justicia alimentaria en una de las ciudades más grandes del mundo.

En las últimas décadas, las brechas que se abrieron entre campo y ciudad son tan profundas que nos han hecho perder el vínculo esencial con los alimentos que consumimos a diario.