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Esta visualización es parte de la serie titulada Los beneficiarios de la destrucción, que tiene como objetivo saber quiénes son las personas que están detrás de la industria del aceite de palma en México. Además, se trata de entender a dónde van sus potenciales ganancias económicas, en dónde quedan sus potenciales afectaciones y cuáles son los costos socioambientales de dicho negocio. Finalmente, también se trata de entender cómo distintos gobiernos y qué funcionarios públicos han impulsado el cultivo de la palma de aceite.
En la parte superior de la visualización hay cuatro barras selectoras que permiten localizar a las empresas vinculadas con la producción del aceite o con la siembra de la palma. En segundo lugar, las empresas que reportaron ante la Roundtable Sustainable Palm Oil (RSPO) haber comprado aceite de palma a plantas extractoras mexicanas —al menos en una ocasión— entre los años 2000 y 2023, que encontrarán en la última barra selectora.
En la siguiente sección hay una línea de tiempo que marca los periodos presidenciales en México entre 1994 y 2024. Las barras que la atraviesan corresponden al mandato de funcionarios públicos desde cuyos espacios de responsabilidad se impulsó el cultivo de la palma de aceite o alguno de sus aspectos asociados. Los rombos representan la fecha aproximada de inicio de operaciones de las plantas extractoras de aceite de palma en territorio mexicano.
El mapa muestra las ubicaciones georeferenciadas de las veinte plantas extractoras de aceite de palma que en 2025 se encuentran en funcionamiento en México (representadas con rombos) y así como una que dejó de funcionar. También se muestra la ruta de dos grandes proyectos de infraestructura —Tren Maya y el Tren Interoceánico FA— que tienen como objetivo facilitar el movimiento de carga de diversos productos.
Finalmente se encuentra la red de empresas y personas empresarias vinculadas con las plantas extractoras y las principales empresas productoras de aceite de palma en México. Las cuatro partes de la visualización interactúan entre sí.
A partir de los reportes de diversas empresas a la Roundtable Sustainable Palm Oil (RSPO), geolocalicé dieciséis empresas extractoras de aceite de palma, verificando su existencia a través de imágenes satelitales, lo que permitió corregir la ubicación y en algunos casos conocer los nombres actuales.
Luego, crucé la información con los reportes de la Federación Mexicana de Aceite de Palma y logré la ubicación de dos empresas más. En abril del 2025 la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) de México, emitió un boletín en el que dio a conocer la clausura de tres plantas y días después anunció dos más, que no aparecían en mi base de datos. Se obtuvieron los registros comerciales de dichas empresas y a partir de ello y con ayuda de Google Earth logré ubicarlas, para un total de 21 plantas extractoras. Una de ellas ya quebró.
Para ubicarlas en el tiempo utilizamos la metodología OSINT (Open Source Intelligence) a partir de PAI (Public Available Information) y CAI (Commercial Available Information), así como un rastreo de imágenes satelitales. Una vez obtenida y revisada esta lista, la sometí a doble chequeo con dos modelos de IA: ChatGTP y Gemini.
A partir de lo obtenido, una investigadora externa revisó fuentes y comparó resultados. Esto nos permitió llegar a un consenso de las fechas aproximadas en que las plantas iniciaron operaciones. Cabe reiterar que, en varios casos, las fechas son aproximadas, en otros nos basamos en boletines, videos o publicaciones en redes sociales que daban cuenta de su inauguración, aunque es posible que entraran en operación antes o incluso tiempo después de inauguradas.
Para determinar la red empresarial se partió de las veintiún plantas extractoras conocidas que han operado en México. Se tomó como referencia el registro del RSPO que indica el nombre de la empresa matriz a la que pertenece cada planta. Con estos datos se procedió a buscar en primera instancia, dentro del Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI) de México, en segundo lugar, se buscó dentro del Registro Público de Comercio (RPC) y a partir de las actas constitutivas (M4) de cada empresa se creó una primera lista de accionistas y empresas matrices.
En los casos de no encontrarse el acta constitutiva se obtuvo la información de las actas de asamblea (M2) y del otorgamiento de poderes (M10). En algunos casos fue necesario acudir directamente a las oficinas registrales de los estados en que se encuentran domiciliadas las empresas.
Los resultados se listaron manualmente en una base de datos y se limpiaron con OpenRefine para posteriormente procesarla en la herramienta Aleph provista por el Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), la cual arrojó información extra proveniente de registros internacionales y de sus propias bases de datos. Esta información volvió a ser verificada manualmente usando herramientas de OSINT incluyendo entrevistas en el terreno, vía telefónica y medios electrónica, con actores clave.
El primer artículo de la serie ofrece un análisis crítico sobre la acelerada expansión del monocultivo de palma de aceite en los estados mexicanos de Chiapas, Campeche, Tabasco y Veracruz. Estimulada por décadas de subsidios públicos y promovida como alternativa para el agro, el desarrollo de la palma aceitera fue una política pública transversal a gobiernos de todos los partidos. Su objetivo fue satisfacer la demanda de la agroindustria nacional para la que era indispensable en la producción de alimentos ultraprocesados. Esto coincide estratégicamente con megaobras de infraestructura como el Tren Maya y el Tren Interoceánico, diseñadas para facilitar el transporte de la materia prima para grandes corporativos.
Foto David Santa Cruz
El reportaje expone cómo la producción de aceite de palma en México devasta el medio ambiente, afecta la biodiversidad e invade reservas como La Encrucijada para satisfacer las necesidades de la industria de alimentos ultraprocesados. Bajo este modelo extractivista se transfiere la riqueza de zonas empobrecidas a los bolsillos de las élites corporativas y de estados ricos.
El texto hace una retrospectiva desde la década de 1970 donde el cultivo de la palma de aceite en México inició como un proyecto del Banco Mundial. También cuenta cómo se utilizó —a finales de la década de 1990— como una estrategia contrainsurgente ante la aparición del EZLN, pues con la palma se terminó de sellar una alianza entre el gobierno mexicano y los grandes capitales nacionales de tendencia neoliberal. Finalmente, el artículo da cuenta de la llegada de diversos grupos industriales provenientes de Centroamérica, que ya contaban con una vasta experiencia en el manejo de la palma y de los conflictos socioambientales que genera su cultivo.
Foto Robin Canul
El tercer texto de esta investigación subraya cómo el sector se ha consolidado en manos de poderosos grupos empresariales nacionales y extranjeros, a menudo gracias a la colaboración de funcionarios gubernamentales, exponiendo las puertas giratorias entre la política y el poder económico. Con empresarios y políticos que han conformado el desarrollo de una élite palmera dentro del «complejo industrial agroalimentario».

Nota aclaratoria.
La inclusión de los nombres de personas o empresas en esta base de datos no implica por sí misma conductas ilegales, indebidas o de cualquier otra índole más allá de los vínculos de negocios y empresariales —legítimos— aquí presentados.
Toda la información proviene de registros comerciales públicos de diversos países —principalmente México— y abarca un periodo definido por los mismos. Es posible que cierta información haya cambiado con el tiempo. Si encuentra algún error en la base de datos, póngase en contacto con nosotras.
Esta serie ha sido financiada como parte del Bertha Challenge 2025. Para saber más sobre este proyecto da click aquí.